Medellín, Marzo 7 de 2013
Sr.
Jaime Garzón:
Saludos,
Me
pregunto cómo empezar esta misiva teniendo en cuenta su lamentable muerte, hace
ya 14 años. Aunque considerarlo así resulte quizá incoherente y
contradictorio, cuando para muchos sigue tan vivo en los recuerdos. ¿Cómo
dirigirme a su esencia etérea, polifacético señor de la risa? Por lo pronto, no
caeré en más divagaciones y aprovecharé las líneas que tenga disponibles.
Yo era apenas un niño
cuando lo asesinaron, pero recuerdo cómo se reían mis abuelos y mi mamá con sus ocurrencias cuando
veían “Quac! El Informativo”. Aquel
espacio de humor cáustico y sátira política inteligente producto de una
investigación periodística rigurosa y de un talento escenográfico y discursivo puesto
al servicio de todo un país. Una admirable labor, sin duda, dando por sentado
que abrirle los ojos a los colombianos debe ser una tarea bastante difícil.
Pero ahora que he crecido y tengo la capacidad de entender varias de sus
parodias, entrevistas y conferencias, comprendo la misión de profunda transformación que
había emprendido contracorriente.
Solo tengo claro que al
escribirle mi propósito es uno y radica en expresarle cuánta falta hace un
personaje como usted actualmente para traducir las difíciles realidades que
padecemos, cuando los noticieros hablan en códigos complejos, técnicos y elitistas de lo que nos afecta a todos, y nuestra sociedad (en gran parte analfabeta e
iletrada) urge de alguien que disperse las cortinas de humo y nos hable en el
lenguaje universal del humor. Ese vehículo que nos puede transportar a los
confines de nuestro inconsciente colectivo para hacernos reflexionar sobre nuestra
falta de memoria y conscientizarnos de la cultura en la que sobrevivimos legitimando el delito y la corrupción, procurando el facilismo y la
comodidad que tanto usted criticaba, relegando la noción solidaria de comunidad, padeciendo
el olvido que reinventamos a diario ingeniosamente deshumanizándonos cada vez más.
No se imaginaría las
dimensiones del legado y la admiración que ha suscitado en estudiantes
universitarios de las facultades de ciencias sociales y humanas, más la poca
gente privilegiada que hay en nuestro país, no por su poder adquisitivo, sino
por su ética humanista, por su voluntad de consciencia social y de pensamiento crítico. Su imagen y su
risa disparatada se han convertido en la bandera de jóvenes que grafitean las
paredes con stencils de su rostro y frases
suyas que avivan el fuego de la utopía, ya sea en marchas contestatarias o en
los actos más simples de su quehacer diario en pro de lo social, cuando la
represión intenta extinguir los ideales románticos, las pasiones y los deseos de cambio más
incendiarios que se expresan en el avance de los cuerpos palpitantes impulsados
por arengas revolucionarias. Se ha convertido usted en un símbolo de esperanza
y lucidez frente a las duras adversidades e injusticias que padecemos los colombianos.
Sus predicciones y su
capacidad de dilucidar el panorama político con la mística de un clarividente, poniendo al descubierto las artimañas
de la corrupción, serían herramientas fundamentales para desarmar el aparato de
poder pseudomoralista que nos rige actualmente. Así como para tratar temas
coyunturales y ponerlos al alcance, incluso, de los menos letrados. Hace falta
su vocación para analizar el abanico
de problemáticas políticas, económicas y socioculturales del país, así para
muchos resulte parecer un esfuerzo estéril para generar cambios reales.
Todo pronóstico suyo resultó ser cierto: Don Álvaro Uribe Vélez resultó presidente de Colombia.
Toda salida pacífica al conflicto fue descartada durante su gobierno y fue quien
dejó permear por completo nuestra política del modelo neoliberal, agravando la crisis agraria, acabando por completo con el
concepto de soberanía, permitiendo la intrusión de los EE.UU. y de otras
potencias para promover sus políticas de “confianza inversionista” donde la venta del
suelo para fortalecer el capital extranjero y una megainversión en armamentismo
para que la fuerza pública blinde la
propiedad privada con la ayuda de bases militares norteamericanas, son la clave para el "desarrollo". Tenía razón cuando aseguraba que "ese tipo es peligrosísimo", pues no solo fortaleció el aparato violento con
la creación de las famosas Cooperativas Convivir en los 80's, sino que alimentó este
monstruo de tal manera que las prácticas inhumanas y cruentas del paramilitarismo y su secuela, las ahora llamadas
BACRIM, aún permanecen vigentes en nuestro contexto, dejando más de 30.000
muertos desde finales de los 90’s. Probablemente usted, o el hecho de su
asesinato, se reduzca a una simple unidad dentro de semejante cifra. Necesitábamos de
alguien dispuesto a desmantelar los sofismas y cinismos de aquel ex mandatario
tan carente de autoridad moral para hablar de conceptos fundamentales como: derechos
humanos, estado social de derecho y democracia. Aunque para hablar de terrorismo él siempre fue el más indicado.
Tal vez con este encomio
haga evidente esa postura tan propia de los latinoamericanos, abogando a un caudillismo (en este caso, intelectual) en el que necesitamos de un
personaje que sirva como filtro y condense el bombardeo informativo que no
sabemos asimilar ni manejar para construir conocimiento y modificar nuestras
conductas positivamente. Porque estamos permeados por una cultura que idolatra a figuras
públicas, ya sean del mundo de la farándula, astros del deporte o pseudocaudillos de casta política que no resultan ser más que fríos tecnócratas, y la hiperinformación nos ha aturdido de manera tal
que no sabemos qué hacer con tantos datos y propaganda política pagada.
Espero que disculpe mi mediocridad al sugerir que este país necesita de alguien
como usted, pues los colombianos deberíamos valernos de nuestra propia curiosidad e
iniciativa como ciudadanos para investigar sobre lo que nos afecta a todos,
pues los medios están disponibles. Pero, lamentablemente, no hay peor ciego que
el que no quiere ver.
¡Jaime Garzón Forero Vive!







Comparto tu opinión: Jaime Garzón utlizó el humor como herramienta para desmitificar a los poderosos y ponerlos en el plano de lo real, de lo asequible y de lo humano...
ResponderEliminar"Si hacemos un sicoanálisis de un guerrillero director, es un tipo con ausencia de papá, un adolescente atolondrado (risas). Huy no, me matan mañana por la mañana, me mandan un carrobomba frente a la casa".
Jaime Garzón