martes, 4 de diciembre de 2012

Retruécanos y Arabescos Literarios

Domingo, 25 de Marzo de 2012


Retruécanos y Arabescos Literarios


No sé por qué, pero me gustan las palabras rebuscadas. Por más técnicas, indecodificables y enredadas que puedan leerse o escucharse de momento. Creo que agregar términos complejos a un texto es una forma ideal de darle un aire a la comunicación (o asfixiarla, si el individuo que los desconoce se siente cómodo en su condición ignorante y deja de leer).  Gracias a las palabras desconocidas se generan nuevas incógnitas, preguntas, encrucijadas, y, a su vez, nuevas búsquedas y reflexiones al respecto. Así esto le genere un caos momentáneo al lector y la situación implique una pausa en su proceso, esto dará paso a una investigación inmediata del término o de la expresión que no ha sido entendida y necesita definirse para poder avanzar con una conceptualización clara del texto en cuestión.

En mi caso, cada vez que leo, procuro tener un diccionario al pie, o la página web de la RAE abierta, por si acaso necesito que dicha herramienta me ayude a descifrar alguno de esos retruécanos, que al ser detectado, me pone como en alerta roja y urge de ser traducido al instante y sin vacilaciones. Porque de no hacerlo, el resto del texto iría perdiendo sentido. Y si avanzo con la curiosidad latente, sentiré que estoy haciendo una lectura textual a medias, una tarea mediocre y superficial. La interpretación se haría difusa, y sería un acto muerto y estéril.

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